Era ser una vez una pedagoga llamada Lucía. Lucía trabajaba
en una asociación contra la Violencia de Género. Esta asociación se llamaba
MCVG (Murcia Contra la Violencia de Género).
En esta asociación Lucia era la encargada de todos los
proyectos que se llevaban a cabo. Proyectos como campañas de reinserción
laboral, social, y de concienciación. También utilizaba las TIC para sus
charlas por las instituciones públicas, ya que se dedicaba a que los más
jóvenes tuvieran una clara idea acerca de la problemática de la violencia de
género.
Lo que más le gustaba dentro de este ámbito era ante todo
aquellas presentaciones o charlas en las que mujeres que habían sufrido
violencia de género daban sus experiencias de vida, relataban sus historias de
sufrimiento para así poder ayudar a aquellas mujeres que estaban sufriéndola y
no se atrevían a salir de aquella cárcel que era el maltrato.
Esto surgió a raíz de una chica que conoció, que asistía
habitualmente a sus conferencias, presentaciones y charlas, una chica joven,
tímida y un poco apagada. Un día, tras la primera vez que vinieron a su
asociación mujeres maltratadas a dar su testimonio esta joven se acercó a Lucía
tras finalizar este evento y le pidió ayuda, ya que ella sufría maltrato. La
joven chica rompió a llorar al contarle la historia a Lucia, ya que estuvo
callada durante mucho tiempo por miedo a que le hicieran daño. Lucia se volcó
por completo en su historia, ayudándola así a superar este mal trago que le ha
dado la vida.
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